domingo, 14 de enero de 2018

Los chanchullos

Qué sería de España sin los chanchullos. Que sería de nuestros políticos sin esos chanchullos. Qué sería de los amigos y familiares de esos políticos y de sus chanchullos. Seguramente nada, porque los chanchullos los españoles los llevamos en la sangre, forma parte de nuestra genética. El tener leyes e intentar darle esquinazo es una forma de ver la vida como otra cualquiera, y esta forma de pensar y de actuar de los españoles no la entienden de los Pirineos para arriba. 
Vale que los ciudadanos en el día a día hagamos algún chanchullo para obtener cierto beneficio, pero cuando se trata de dinero hay que llevar mucho cuidado porque hacienda está con la mosca detrás de la oreja para detectar ese chanchullo económico para ver si puede arañar algo. El problema está, cuando esos chanchullos son en otros ámbitos, digamos por ejemplo en contrataciones de cualquier gobierno con empresas privadas, ya que se paga con dinero de todos los españoles, con lo cual el chanchullo ya pasa a ser robo, mangoneo, enriquecimiento ilícito, etc, etc, chanchullos por otra parte a los cuales los españoles estamos muy acostumbrados gracias a la chusma chanchullera política que tenemos la mala suerte o la desgracia de tener y de mantener con nuestros impuestos, que esa es otra. 
Y como ejemplo un botón, como siempre. Resulta que el Tribunal de Cuentas (TC) fiscalizará los 27 contratos a dedo en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) entre los años 2012 y 2015. Fueron 39 los contratos y se elevaron a 27M de €. El TC aprobó la semana pasada esta medida dentro de su plan de fiscalización para este año, en que también se incluyen los contratos tramitados como de emergencia y de urgencia en la Confederación del Segura, del Júcar y la Mancomunidad de los Canales de Tabilla entre los ejercicios de 2008 y 2017. 
Lo más gracioso de todo, es que la CHG no abrió ni tan siquiera expedientes de contratación para cosas tan peregrinas de emergencia como es la compra de vestuario, la vigilancia privada o la reparación de aires acondicionados, con lo que cabe pensar que los chanchullos están a la orden del día en la CHG. 
Lo anterior es sólo un botón, pero España está llena de casos como éstos, en los cuales los amiguetes de los políticos se lucran y los políticos reciben a cambio algo (normalmente dinero) de sus amiguetes por los contratos obtenidos. Un plan casi perfecto, porque si lo hubiese sido, no se hubiera enterado ni el tato. Pero no se vayan todavía que aún hay más. 
Aparte de los procedimientos a dedo, los contratos menores en la CHG entre 2013 y 2016 se elevaron a 413 (184 empresas) por un importe total de 9,6 M de €. En cuatro años se contabilizaron empresas con hasta 17 contratos, lo que evidencia el fraccionamiento de los contratos de obras y servicios para hacer contrataciones a dedo mediante los contratos menores. Como pueden leer, simplemente España en estado puro. Es que no hay más. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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