miércoles, 18 de mayo de 2016

El arma en la entrepierna

Al final, no va a hacer falta invertir en armas químicas, porque la verdadera guerra bacteriológica y además a gran escala está en otro lugar. Un lugar deseado por casi todos los hombres, y por muchas mujeres. Un lugar que sólo la mujer tiene y que es objeto de deseo. Ese lugar es la entrepierna. 
Sí queridos blogueros, como lo leen. Yo también me he quedado patidefuá cuando he leído la noticia. Pero es así, o por lo menos el periódico que la publica dice que es así. Pero les pongo la noticia, para que ustedes también la sepan. Sujétense los machos, porque ahí va: “DOS PROSTITUTAS CONTAGIAN DE GONORREA A MEDIO EJÉRCITO UCRANIANO”. Toma del frasco, Carrasco. Pero analicemos el por qué de esta situación. 
Cabe la posibilidad, con casi el 99’99% de probabilidad (el 0’01% restante es el margen de error), que estas dos mujeres dedicadas al oficio más antiguo del mundo están de muy buen ver, y tengan o acaparen a la mayor clientela posible, de ahí que hayan contagiado a la mitad del ejército. Cabe también la posibilidad, que el ejército ucraniano lo compongan 440 personas. También cabe la posibilidad de que se haya corrido la voz y que hayan ido todos los militares a disfrutar de las maravillas que éstas chicas sólo saben hacer. Hay muchas más posibilidades, pero faltaría post. 
El caso es, que las jóvenes benefactoras, residentes en el pueblo ucraniano de Jerson, le han contagiado una gonorrea de escándalo a 220 soldados, de ahí la anterior cantidad expuesta. Pero cabe otra posibilidad un poco más lúgubre si cabe, y es que los servicios de seguridad de Ucrania están intentando localizar a estas dos jóvenes, porque no descartan que detrás de este acto esté la mano de los servicios secretos rusos. O sea, que los soviéticos hayan contagiado a las chicas para que a su vez contagien al ejército ucraniano con el fin de debilitarlo para algo en concreto que va a cometer el ejército ruso. Pero todo es posible. 
Me quedo con la noticia anecdótica, que es el hecho de ver cómo sin armas, sin estrategias militares (a no ser que se demuestre que el contagio de las chavalas fue realizado a posta para conseguir debilitar al ejército ucraniano) y sin hacer nada extraordinario, se puede debilitar a todo un ejército. Este hecho debería de ser estudiado en las academias militares de todo el mundo, ya que su eficacia ha sido demostrada con creces. 
La verdad que ante una mujer bonita y bien proporcionada, no hay hombre al que no se le caiga la baba, y máxime cuando estos militares se encuentran a cientos de kilómetros de ciudades en donde se encuentre una mujer, y por supuesto también influye el tiempo sin estar con una. El instinto animal que toda persona lleva dentro se desata ante ciertas circunstancias. Los soldados ucranianos también son humanos, aunque muchas veces parezcan que son figuras de hielo. Las guerras están cambiando. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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