domingo, 4 de febrero de 2018

Hoy estoy con él

Por una vez y sin que sirva de precedente, le doy la razón a un sindicalista (no se rían por dios, en España todavía existen estos parásitos sociales aunque ustedes no los vean ni por error televisivo). Según los datos publicados la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadística, el número de desempleados disminuyó en 471.000 personas en 2017, hasta los 3,76 millones de personas, lo que dejó la tasa de paro en el 16,55 %, cifras que no se registraban en el mercado laboral español desde 2008, por lo que el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha criticado que la creación de empleo en España es muy precaria, con contratos temporales y a tiempo parcial de una manera muy importante y no le falta razón. Pero también es verdad que este ritmo de creación se frenara en el último trimestre del año anterior. 
En este punto, el dirigente sindicalista recordó que un millón y medio de trabajadores y trabajadoras, básicamente éstas últimas, no tienen ninguna protección por desempleo, y en esta línea, y en relación a las declaración del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con respecto a la igualdad de salarios, Álvarez ha incidido en la necesidad de una ley que obligue a hacer públicos los sueldos dentro de las empresas para visibilizar la brecha de género y ha calificado la situación de endémica. Pero pedir esos datos a las empresas es como mínimo algo que casi se sale fuera de la ley, ya que son datos confidenciales y eso no sé hasta qué punto es viable esa ley que el sindicalista propone. 
Lo que si puede hacer este sindicalista igual que todos los de su calaña, es rebajarse ellos sus salarios, ya que son demasiado altos para ser representantes de los trabajadores y a fin de cuentas vienen de subvenciones públicas, que no es otra cosa que dinero de todos los españoles en forma de impuestos. Es en lo único en lo que discrepo con este sindicalista, y solamente en el tema de este post, porque mis posturas en muchas cosas con ellos están en las antípodas. 
No se puede pedir a los demás esfuerzos si tú como dirigente sindical no das ejemplo, y en eso creo que peca el sindicalismo español. Reciben todos los meses sus subvenciones, con lo cual los sueldos los tienen asegurados. Reciben también todos los meses los ingresos de las cuotas de sus afiliados, con lo cual también reciben pasta para mantener toda la maquinaria sindical necesaria en las delegaciones que los sindicatos tienen repartidas por todas las provincias españolas y que son a fin de cuentas las que dan la cara ante los trabajadores, y sin ellas el sindicalismo real, el diario, en donde de verdad están los problemas no sería posible, porque desde Madrid y sentados en las poltronas, la mayoría de los jefazos sindicales no se enteran de la movidas reales de sus afiliados. Pero hoy, si que lleva razón el sindicalista. Pero, ¿qué va a hacer el respecto?¿se va a sentar con patronal y gobierno para mejorar la situación?¿o sólo lo hará en las tertulias radiofónicas?. Ese es la cuestión. Entonces, ¿sindicatos para qué?. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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