miércoles, 16 de marzo de 2016

Cobrar sin trabajar

Les voy a decir una cosa, si ustedes ponen en cualquier buscador de internet “cobrar sin trabajar”, les aparecerá la cara de un sindicalista (no se rían por dios, en España todavía existen estos parásitos sociales aunque ustedes no los vean ni por error televisivo) que se ha tirado la friolera de 22 años al frente de uno de los sindicatos más grandes de España, y que cobraba al año la friolera de 110.000€. Pero no se vayan ustedes a creer que ese dinero salía de las cuotas de los afiliados de ese sindicato, quía, sale de las subvenciones que el gobierno de turno les atiza cada año y que los mantiene con la boca cerrada y encerrados en sus despachos. 
La semana pasada se despidió este sindicalista, reivindicando la labor sindical (no será su ejemplo), reconociendo que se han cometido errores y que no se puede volver a fallar en la gestión del dinero del contribuyente y afiliado. Se refiere en este punto al caso de los ERES de Andalucía y el famoso caso ya olvidado de la cooperativa de viviendas que creo allá por el año 1990. 
Este sindicalista por el contrario no hace autocrítica de su gestión, ni por supuesto dice nada al respecto de por qué no han salido de los despachos para protestar ante la reforma laboral que el partido en el gobierno ha colocado y que ha llevado a muchos trabajadores a cobrar 1.000€ brutos al mes, trabajando 12H al día, por ejemplo. 
Este sindicalista que ahora se retira, se ha pegado buenas comilonas de marisco y otros manjares al lado de su colega de correrías el otro sindicalista conocido como Toxo, y juntos han provocado por su dejadez y su desidia que el sistema laboral español esté hecho una mierda como está, que las indemnizaciones por despido sean ridículas y que el empresario haga y deshaga a su antojo por no tener enfrente a nadie que le tosa. 
Este sindicalista ha conseguido que su sindicato pierda el 3% de sus afiliados, ha conseguido que nadie se fíe del sindicato al que representa, ha conseguido que muchos trabajadores vayan a solucionar los problemas laborales por su cuenta, gracias en parte a la gestión tan nefasta que este líder sindical ha realizado durante los 22 años en el cual ha conducido este sindicato. Me parece a mí que le pasa como a la Iglesia, en el sentido de ese refrán que se le aplica y que dice: “HACER LO QUE YO DIGA, PERO NO HAGÁIS LO QUE YO HAGA”, y por supuesto, la otra estrategia bien definida, que es acercar su sardina a la ascua que más calienta, dándole igual el color de la hoguera, ya que sólo la acercaba para mantener su sueldo, su estatus y sus privilegios. 
Pero no se vayan ustedes a pensar que el que llega es mucho mejor. El sucesor es partidario del derecho a decidir de los catalanes, ya que viene de Cataluña (por cierto le va a pillar cerca el restaurante de Ferrá Adriá), con lo cual se presenta un panorama sindical un poco turbio. 
Para terminar, el sindicalista al que me refiero es Cándido Méndez, el sindicato UGT y lo único que le puedo decir es, ADIÓS MÉNDEZ, ADIÓS, y que disfrutes de la pensión. Entonces, ¿sindicatos para qué?. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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