miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Tradición o defensa?

Hay tradiciones muy españolas y de muchos años, que algunos quieren erradicar en poco tiempo. Hay que ponerse en la piel de todos, y esa tradición por muy cruel que sea, no deja de ser una muestra de la cultura tan variopinta que hace de España un país tan visitado por muchos extranjeros y por gente del mismo país que se mueve para ver esas tradiciones. 
Por otro lado, no deja de ser paradójico que unos cuantos estén en contra de una tradición que lleva muchos años celebrándose, y vayan a ese lugar a liarla parda por el simple hecho de no estar en contra del maltrato animal, porque luego las imágenes que se emiten de esa tradición son las peores, es decir, policías repartiendo hostias a diestro y siniestro, gente sangrando por lo mamporros de los cuerpos de seguridad y de las mismas peleas que entre unos y otros se montan. 
Luego están los políticos, que son verdaderos artistas en el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados, como ha sido el caso de Pedro Sánchez, que ha dicho para conseguir un puñado de votos, que si gobierna quitara esa tradición. Pero la paradoja está, en que el alcalde de ese municipio del cual quiere quitar la fiesta, es de su propio partido. Sobran las palabras. 
Luego por otro lado están los periodistas (o supuestos) que le añaden más leña al fuego. Este es el caso de Mariló Montero, que ha dicho del animal sacrificado en esa fiesta en cuestión, que “HA CRECIDOEN UNA FINCA CON BUENOS PIENSOS Y SE LE HA PREPARADO PARA ESTE TORNEO, Y QUE HAY OTROS ANIMALES COMO LOS POLLOS, CERDOS O LOS PECES QUE TAMBIÉN SUFREN CUANDO SON SACRIFICADOS”. Bueno, pienso que sobran las palabras. 
Me estoy refiriendo al toro de la Vega, tradición muy arraigada entre los habitantes de Tordesillas y alrededores, y muy problemática para los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que deben de garantizar por un lado el derecho a que se celebre esa fiesta, y por otro evitar batallas campales entre los habitantes de esa ciudad y los que van a defender al animal en cuestión, y que en el fondo del asunto, lo que quieren es erradicar la fiesta por cruel. 
Ambos bandos llevan razón, pero me inclino más hacia la tradición, ya que es lo que define la identidad de un país. Por supuesto se puede protestar, decir que no se siga haciendo esa animalada, etc, etc, pero sin interrumpir la fiesta en cuestión como hacen muchos de esos supuestos defensores de los animales. Hay otros cauces para protestar y para hacer que se quite esa fiesta, y una de ellas es en las próximas elecciones votar a Pedro Sánchez para que lo haga. Pero no deja de ser una promesa electoral, que no se les olvide a los defensores de los animales. 
Los verdaderos animales, somos los humanos, con nuestro compartimiento tan ruin. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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