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sábado, 24 de enero de 2009

Picar para comulgar

Hay una diócesis en el sureste español donde no reside el obispo. Es un lugar al lado del mar, con mucha industria y turismo, pero tiene un defecto, que dicha persona vive más cerca del mangoneo, del poder y de sus propios intereses, que vivir de cerca lo que pasa en su diócesis. Dentro de ella, hay una pequeña iglesia situada al norte de la ciudad de dónde la diócesis toma su nombre. Por fuera no deja de ser una pequeña parroquia de lo más normal, tampoco está dentro de ningún circuito turístico, con lo que le confiere un grado de pasar inadvertido muy alto, tan alto que no van ni los feligreses (siempre hay excepciones). Pero el auténtico movimiento se cuece dentro de esta apacible parroquia, con su párroco a la cabeza (el que había lo impuso y el que hay lo mantiene). Casarse es una odisea si nos referimos a lo económico. En primer lugar te dan un papel con las imposiciones que tienes que cumplir, las flores que tienes que poner, la alfombra es esta y vale tanto, la música cuesta tanto, y por último la voluntad que le quieras dar al párroco por oficiar este sacramento. Todo esto no es nuevo en ningún sitio, ya que casi es una práctica habitual, y ya de paso, son motivos suficientes para que las parejas se decanten por casarse por lo civil. Pero lo último es ya de película, una auténtica vergüenza, y me niego a creer que la diócesis no esté enterada de todo lo que se cuece dentro de esa iglesia. Y les explico: ya saben ustedes, y si no lo saben se lo digo yo, que para hacer la comunión hay que hacer 2 años de catequesis, y lo primero de todo es pagar 20E por un sobre que contiene las reglas que según el párroco debe de cumplir el futuro comulgista. Este pago se hace una sóla vez, y si no tienes ese dinero, pues no te da el sobre y sa acaba la discusión. Pero en esta iglesia en concreto además los niños/as tienen que asistir a misa y al salir de la ceremonia, las catequistas le sellan como una especie de cartilla para justificar que han ido al acto religioso. Lo más gracioso es que si no están todo los sellos, el niño/a no hace la comunión. Parece increíble, pero es así, se lo juro por mis muertos más frescos. Ignoro si en otras diócesis pasa eso, lo que sí sé es que en esta pequeña iglesia si lo llevan a cabo, y el obispo, pues mirando para otro lado, o haciendo que no tiene ni puta idea. Para que la cosa no sea tan dura para los peques, aquí van algunas propuestas: la iglesia podía tratar el tema por días y hacer algunas mejoras, entonces la cosa quedaría una cosa así: 2 años tiene 96 domingos, que son los sellos necesarios que tienes que presentar para poder hacer la comunión, pero la cosa se podía repartir haciendo otras actividades y así, poder tener la opción de convalidar domingos. Entonces el tema podía quedar más o menos de esta manera: ir a misa donde el cura que la celebre sea el obispo: 2 DÍAS; si además se hace en la catedral de Murcia: 4 DÍAS; un viaje para ver a Rouco Varela decir sandeces en el día ese de la familia: 8 DÍAS; un viaje al Vaticano: 12 DÍAS; si además se logra ver al Papa: 16 DÍAS; y si además se oye misa dentro de la basílica de San Pedro: 20 DÍAS. Para los más osados, cabe la posibilidad de ir a los 3 sitios claves para la cristiandad, y quedaría de la siguiente manera: ir a Belén y ver donde nació Jesús: 30 DÍAS; ir al monte Sinaí donde fue crucificado: 30 DÍAS; y por último, ir al Santo Sepulcro: 30 DÍAS. Estas 3 últimas opciones pueden variar su valor, dependiendo de cómo esté el patio de alterao por allí. Con este sistema, rellenas los cupones, los niños/as conocerán nuevos sitios, nuevos personajes y estarán al día de lo que pasa en Tierra Santa. Una bonita manera de aprender y a la vez de cumplir con las obligaciones de la iglesia. Si el niño/a quiere hacer de monaguillo algún domingo, pues nada lo hace y se le puede convalidar una semana con la catequista (aparte del sello correspondiente al domingo en cuestión). Como ven, unas propuestas interesantes y de lo más original. Ahora lo importante es que para hacer los viajecitos, la parroquia o en su defecto la diócesis conceda algún tipo de beca para que puedan ir las personas que están un poco apretadas o ahogadas con la crisis. Espero que al obispo le lleguen las propuestas comentadas anteriormente y haga por donde aplicarlas a todas las demás iglesias de la diócesis, porque iniciativas de este tipo hace que nos acerquemos a dios, y lo veamos todo más claro. A se me olvidaba, la parroquia es la del Bº Peral y la diócesis es la de Cartagena, que quede bien claro, con lo que la pregunta es casi obligatoria, ¿si el obispo es de Cartagena, qué cojones hace viviendo en Murcia?. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo

1 comentario:

  1. Hola Pedro Barrionuevo, yo también me llamo Pedro Barrionuevo y vivo en Bodeaux, Francia y también tengo un blog:http://ppbc33.blogspot.com/
    Me interasira ahablar contigo a propósito de tu empresa de paneles solares, tanto más que después de mi doctorado en París vuelvo a Perú e instalarme allá.

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