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domingo, 26 de diciembre de 2021

La palabra coño histórica

No he dado nunca ningún discurso. Pero muchas veces cuando hablo (supongo que a ustedes les pasará igual), se les olvida lo que iban a decir. Y eso, les pasa mucho a los políticos, que se pueden devanar los sesos intentando armar el discurso de su vida, y nada. Otras veces, sin embargo, les sale de dentro o eligen una determinada palabra y se vuelven hacia él todos los focos. Esa palabra puede ser, por ejemplo, coño. Un término que da un rendimiento formidable en el Congreso: quien lo pronuncia salta a las noticias, y luego no hay quien le olvide. Quizás por lo infrecuente. 
¡Coño!, ese taco tan común en la calle no es habitual en el hemiciclo, donde puestos a escuchar se escuchan cosas mucho peor sonantes y desde luego más graves. Las referencias que se recuerdan, de hecho, se cuentan con los dedos de una mano. Literal. Son cinco coños, desde el histórico de Tejero al reciente de Pablo Casado. Por el tono, el contexto y el autor, cada uno tiene su aquel. 
Tejero, el coño imperativo: Es el coño del 23-F. Imperativo y cuartelero. Sonó en la cámara baja entre gritos y disparos. Se sienten coño!, es una frase hecha desde aquella tarde de 1981 como definición de lo peor del momento y del personaje. 
Labordeta, el coño popular: Antes de que la España vaciada fuera lo que hoy es, el diputado aragonés ya ejercía como portavoz de ese territorio olvidado. Entre otras cosas, con su estilo rotundo y sin contemplaciones. El momentazo fue ese ¡Coño ya! que descerrajó a los diputados del PP que burlonamente, le llamaron cantautor de las narices en un debate en el que se hablaba de la guerra de Irak. 
Posada, el coño llamada al orden: Mantener el orden en los debates del Congreso no es fácil. Jesús Posada, que se desfogó con un sonoro y espontáneo ¡Coño! tras el esfuerzo de apagar un alboroto en las bancadas socialistas. En su caso, el taco fue de esos que te dejan a gusto. 
Enbeita, El coño reivindicativo: Lo suyo no fue un taco. Fue una mención. La diputada de Amaiur, Onintza Enbeita utilizó el vocablo coño para reivindicar su propiedad sobre el suyo y reclamar un derecho. Se hablaba del aborto y cerró su intervención intentando resumir su idea en una sola frase: En mi coño y en mi moño mando yo. O sea que no hubo exabrupto. Pero, aun así, también hizo ruido. Casado, el coño y yo más: A Casado, el recién llegado a la lista, le sonó ortopédico y premeditado, tal y como él mismo reconoció. Porque el propio líder del PP anticipó que iba a lanzar el taco para hacer lo que había hecho Sánchez hace años para reclamar la presencia de Rajoy en un lugar azotado por las inundaciones. Y, luego ya sí, se lanzó: ¿Qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma alguna responsabilidad?, soltó. Eso sí, los suyos lo celebraron con ovación, como si fuera la frase del año. 
Hoy como ven, la hemeroteca ha sido mi más fiel aliada. No ha costado mucho, sólo recordar un poco, tirar un poco de google y explicar como yo veo esa palabra en esos contextos. Espero que les mole el post. España, año 2021. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo. 
 
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