domingo, 23 de abril de 2017

La última de la panda

Juro a ustedes por el cetro del dios Pichimichi que lo que voy a contar es cierto. Aunque comprendería que dudasen, porque en un país normal, algo así sería imposible. Pero recuerden que éste no es un país normal, sino España, un lugar donde todo disparate, por gordo que sea, tiene su asiento, y donde por poner un ejemplo clásico, una ardilla podría cruzar la Península saltando de gilipollas en gilipollas sin tocar el suelo. Y aquí es donde empiezo el post. 
Cataluña está pasando momentos económicos un poco duros, gracias en parte al gobierno que tienen, que sólo piensan en gastar pasta pública en la independencia, cuando saben de sobra que eso es algo imposible. Pero ellos son como los tontos, porque como dijo no me acuerdo ahora quién, cuando un tonto sigue un camino, se acaba el camino pero sigue el tonto. Y como dijo otro (que tampoco me acuerdo ni tengo ganas de levantarme a mirarlo), a un tonto no hay manera de convencerlo de que deje de serlo, porque para eso hay que bajar a su nivel. Y en ese nivel, los tontos son imbatibles. Sobre todo en Cataluña, y cuando hablo de tontos me refiero a su casta política, no se vayan ustedes a ir por los cerros de Úbeda. 
Pues bien, la última de esta pandilla ha sido “GASTAR MÁS DE 30.000€ EN PROMOCIONAR EL REFERÉNDUM EN BUSES Y METRO DE BARCELONA”, un dinero que deberían de haberlo usado en pagar a proveedores. 
La pandilla a la que me refiero es la conocida como el Pacto Nacional (¿nacional?) por el Referéndum, que ha sido la que ha iniciado esta campaña que va a durar una semana y que va a fundir 30.000€ de los contribuyentes. 
Pero claro, desde este lugar dicen que sus actividades no recurren a ningún tipo de subvención pública (y nos chupamos el dedo), sino que se financia a través de donaciones, sobretodo de particulares (como no), aunque no concretan como ha sido esa financiación. Lo de siempre vamos, pa que variar la historia de todo esto si esta mierda funciona bien. 
Pero lo que no se entiende bien, es por qué el ayuntamiento se salta la normativa municipal, ya que cabe recordar que en Barcelona se prohíbe explícitamente en el transporte público la publicidad de mensajes ideológicos o sobre creencias religiosas, cosa que con esta campaña se saltan la normativa a la torera, como se puede apreciar. Cabe la posibilidad de que el ayuntamiento piense como ese pacto nacional, y por eso haya una excepción a la normativa. Vivir para ver. 
El caso, es que se gastan pasta en gilipolleces como ésta, y mientras tiran de Estado para mantener los servicios indispensables funcionando. ¿Qué harán cuando se independicen?¿se pondrán Junqueras y toda la chusma de la CUP a tocar la guitarra en la boca del metro?¿harán payasadas por las calles para recaudar fondos?. Pues eso, que me lo expliquen. Vaya panda la virgen santa. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo. 

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