domingo, 26 de diciembre de 2010

El cerdo en clase

Seguramente hayan ustedes oído hablar de esta pequeña noticia que les voy a contar ahora. Si no es así, yo se la cuento por encima. Se la pueden tomar como una chulería por mi parte, como otra cualquiera. Estaba tomando el café en casa, cuando en una radio de ámbito nacional oí una de esas noticias que te hacen pensar y mucho sobre hasta dónde vamos a llegar. La noticia en cuestión hablaba sobre un colegio en dónde hay un profesor en el cual da clases de geografía. Para mostrar un ejemplo, al profesor no se le ocurre otra cosa que decir que gracias a la altura y al frio que hace en Trévelez los jamones se curan mejor. Hasta aquí todo normal. Lo anormal viene que el profesor no se dio cuenta de que en su clase había un chaval musulmán. Y entonces se lio la marimorena.
El chaval musulmán se levanto y le dijo al profesor si le estaba insultando o se estaba riendo de él. El profesor se quedaría hecho una pieza al ver la arrogancia del chico, porque no sabía a qué se refería el chaval. Al salir de clase, el chico se lo dijo a su mama y ésta ni corta ni perezosa se fue a la comisaría más cercana a colocarle una denuncia al profesor por decir en clase la palabra maldita: “CERDO”, pero el animal, no el de insultar. El matiz es simple pero muy significativo.
Eso pensaría la policía cuando fue la mama a poner la denuncia, que el profesor había llamado cerdo a su hijo y por eso la interponía. Lo que no sabía la poli, era que se refería al animal, a esos que dan jamones, morcillas, chorizos, cortezas, manteca (la misma que ellos toman en bollería industrial sin saberlo), etc… Por eso, ya me imagino el interrogatorio:

- Buenas tardes profesor, soy el inspector fulano y éste es mi ayudante cetano
- Encantado, responde el profesor acojonado hasta las trancas y con el culo apretado porque no sabe si está en un lío gordo, ya que no sabe si ha metido la gamba por lo de la Alianza de Civilizaciones, o por la Ley de libertad religiosa.
- quisiéramos hacerle unas preguntas respecto a la palabra cerdo que usted utilizó en clase de geografía los otros días.
- vaya. Pues adelante
- ¿es verdad que usted utilizo la palabra cerdo en clase? – dice el inspector.
- Si, es cierto, responde el profesor
- cuando usted dijo esa palabra, ¿se refería al niño musulmán o al animal?
- me refería al animal por dios
- ¿de verdad?
- pues claro.
- De acuerdo, muchas gracias por su colaboración.

Así me imagino el interrogatorio más o menos. Podía haber sido peor. Pero esto es España, y ya se sabe que la riqueza del castellano es muy amplia, sino sólo tienen que fijarse en la palabra cojones para darse cuenta. Dependiendo de los adjetivos, adverbios, etc que se usen, así tiene un significado u otro.
Pero aparte de eso, esta noticia demuestra varias cosas: la primera que hay más miedo que hambre de meter la pata con la comunidad musulmana, la segunda que si esa denuncia sigue para adelante y llega a ser ganada por la familia musulmana, será otra cesión a esta comunidad, la tercera es que de nuevo los profesores y en concreto éste, está en la picota y con problemas con la justicia porque unos padres y un chaval son demasiado arrogantes y a saber si van buscando otra cosa que no sea el perdón del profesor por decir cerdo en su trabajo, también demuestra que la educación está hecha una auténtica mierda cuando pasan estos casos y por supuesto demuestra que el profesor tiene menos autoridad que la foto del rey. Pero lo penoso, es que las autoridades estudiantiles, es decir, políticos no hacen nada al respecto para mejorar esto. Eso es lo penoso. Para terminar sólo quisiera hacerles una pregunta, que creo yo que es la idónea, ¿hasta dónde vamos a llegar?. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo.

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