domingo, 13 de mayo de 2018

Fracaso absoluto

Esta sentencia se esperaba también como agua de mayo. Y por fin ha salido. Les cuento. No sé si se acordarán ustedes de Ginés Jiménez. Ésta persona era jefe de la Policía Local de Coslada cuando fue detenido por agentes de la Policía Nacional en el marco de una investigación en la cual, este jefe policial ofrecía protección a los locales de copas nocturnos para que no sufrieran daños. Una estampa que recordaba el estilo mafioso del mismísimo Corleone. Pues bien, se detuvo en su momento a este mando policial y la semana pasada salió la sentencia. 
Antes de seguir leyendo queridos blogueros, deben de pensar en el país en el que viven con todas sus peculiaridades particulares que tiene. Están avisados. 
La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que el pasado 3 de mayo ordenó absolver al que fuera jefe de la Policía Local de Coslada, Ginés Jiménez, a su mujer, a su hijo y a un grupo de agentes que dependían de él ha puesto en evidencia el cúmulo de despropósitos cometidos por los responsables de la investigación durante los 10 años (ojo al dato) que ha durado el procedimiento judicial. 
El tribunal ha declarado nulas las intervenciones telefónicas que provocaron la imputación de los acusados, ha invalidado las declaraciones de las testigos protegidas que originaron la causa y ha criticado duramente las imputaciones genéricas que pesaban sobre los procesados, que no pueden llevar (a juicio del tribunal) a condenar a ninguno de ellos. 
La sala relata que los autos dictados por el Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, que coordinó las pesquisas, para permitir las escuchas de los teléfonos de los imputados no estaban suficientemente motivados. La resolución judicial no puede consistir en una descripción ritual de requisitos y exigencias. El instructor convalida una investigación policial, pero no la hace suya. Utiliza un modelo estereotipado con una genérica remisión al oficio policial, pero no explica por qué los indicios que ofrece la Policía justifican la intromisión, arguye la sentencia, que continúa asegurando que el tribunal no exigía demasiado. 
En definitiva, y traducido al castellano más simple que pueda haber, UNA DESCOMUNAL CAGADA por parte de todos los implicados en la investigación, con lo cual ha provocado que todos se vayan de rositas como si nada hubiese pasado. Cuánto dinero tirado a la basura durante estos 10 años, cuanta pérdida de tiempo, cuanta ineficacia por parte de todas las partes investigadoras. Pero lo peor de todo, es que nadie va a dimitir ni nadie va a asumir las responsabilidades de tantos errores, porque cabe recordar que estamos en España, y esas cosas y esos fallos garrafales, son siempre culpa de otro, como no podía ser de otra manera, sino esto no sería España. 
Y como cabe de esperar, ahora los absueltos pedirán sus correspondientes daños y perjuicios, con lo cual encima el estado tendrá que indemnizarles. España en su estado puro. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo.

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