sábado, 4 de octubre de 2008

Prioridades

Lo malo de elegir es que siempre hay alguien que no queda satisfecho. Pero el que elige, lo hace apretado por las circunstancias y siguiendo sus propio criterios y arreglo a unas prioridades que considera esenciales. Es una mierda elegir, pero hay que hacerlo, porque sino lo haces eres una hormiga que siempre hace lo mismo, trabajar, (u otra cosa) y de ese patrón no sales. Yo no quiero ser una hormiga, por eso puedo elegir arreglo a mis prioridades que siempre vienen acompañadas de unas circunstancias determinadas que te hacen decidir entre una opción y otra. Pero lo que nunca cambia son mis prioridades hacia mi vida. Esto viene a cuento, porque estos días me ha tocado elegir, y la decisión no ha sido fácil, porque era un tema delicado, pero siempre he tenido mis prioridades muy claras y eso me ha ayudado a tomar la decisión correcta (o por lo menos la que yo creo) aunque la demás gente no le parezca la mejor decisión. Pero que le vamos a hacer, las circunstancias son las que son y la decisión es la que es. Mucha gente dice cuando toma una decisión, que el tiempo lo dirá (el que se haya acertado o no), pero esa forma de verlo lleva a una pregunta: ¿cuánto tiempo es ese que hace falta para que te lo diga? Difícil respuesta, pero como siempre, todo se puede discutir, y si no observen este ejemplo aclaratorio: tomo una decisión, la que sea. He comprado un reloj que vale 1000E. Mi prioridad para ese reloj era que aguante ciertas atmósferas de presión, que la correa sea de goma, porque me gusta, etc...hay alguien que no está de acuerdo y me recrimina, que es caro, que por mucho menos tienes uno igual, etc... pero he tomado mi decisión con mis prioridades y con unas circunstancias determinadas (que no vienen al caso). Al cabo de un tiempo, el reloj se avería, entonces el que me recrimino me dice lo típico: si ya te lo decía yo, era muy caro, por ser caro no tiene que ser bueno, (y así sigue dándome la murga hasta que el efecto se pasa), y tú dudas y te replanteas la situación. ¿me habré equivocado, llevaría razón este pelmazo?. Este pequeño ejemplo se puede extrapolar a cualquier circunstancia de la vida, con la novia, con tus padres, amigos, trabajo, etc... y esto nos lleva a varias preguntas: ¿no es preferible muchas veces ser una hormiga?¿quién decide si te equivocas o no, tú que eliges, o los demás por no ser elegidos?¿no es la vida una continua elección, con sus prioridades y sus circunstancias?¿no es la vida un pez que se muerde la cola? Quien responda a esas preguntas, será un afortunado, ¿o no?¿pero que respuesta elegir para ser afortunado?¿qué decisión es la más correcta para tus intereses y para que los demás no se sientan ofendidos? Menudo dilema. Pero la vida es eso. Bueno, asi que os espero, para que me comenteis en profundidad, lo que pensais o querais a blogeros como yo. Un saludo

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