miércoles, 10 de marzo de 2010

El confesor telefónico

Ring, Ring, Ring, Ring, Ring
- Allo, línea erótica Afrodita, ¿qué quieres que te cuente corazón? Tus deseos son órdenes para mí
- Hola cariño, soy el cura tal, y llamo para confesarte
- Ah, ok. Ahorita mismo te cuento mis pecados amorcito
- Dime, ¿cómo vas vestida, incumples el precepto del buen cristiano?
- Voy ligera de ropa, sólo llevo un pequeño corpiño y un pequeño tanga
- Hay hija mía, con el frío que hace, ¿estás acostada?¿qué estás haciendo ahora mismo?
- Pues lo primerito que le voy a contar es que esa ropa es mi uniforme, y lo segundo estoy tocándome muy suavecito y por todo el todo el cuerpecito, ¿es eso pecado padre?
- No hija no, sólo saber lo que estabas haciendo. Y ya de paso, reza 3 padres nuestros un avemaría y ya te llamare mañana, para ver si estás dentro del camino que marca la Iglesia.
- Muy bien padrecito, así lo haré. Muchas gracias por este servicio eclesiástico a domicilio.
- No pasa nada hija, la iglesia intenta ir mejorando y adaptándose a los nuevos tiempos. Adiós y cuídate.
- Lo haré padrecito, no se preocupe.
Y así, una llamada tras otra hasta lograr una factura de 17.000€. Este cura lo hacía con buena voluntad, es decir, si las chavalas de las líneas eróticas no podían ir a confesarse, pues este párroco las llamaba y las confesaba. Pero parece ser que en su diócesis no lo han entendido así, y lo han destituido. Pérez Camino debería de dar muchas explicaciones al respecto de esta destitución. El párroco sólo cumplía con su deber, ¿qué hubiese pasado si éste hubiera tenido que ir al club o al lugar donde se encuentran esos teléfonos para confesar a las chicas?¿lo hubiesen condenado a la hoguera a través de un auto de fe promovido por la Congregación para la Doctrina de la Fe?. Vaya con la iglesia, que seria se ha puesto.
Pero había algo más. Y tirando del hilo, se ha descubierto que este mismo párroco ofrecía sus servicios sexuales a través de internet para mujeres y parejas, y lo más divertido de todo, es que utilizaba las fotos de un tío cachas para esos anuncios, aparte de su propia foto hecha en la sacristía de la iglesia donde trabajaba. La pregunta no puede ser más obvia, ¿hacía eso por internet para confesar a esas mujeres y parejas que iban a disfrutar de sus servicios?, es decir, acabado el servicio sexual, ¿las confesaba?. Porque si es así, este párroco es un lumbreras, y ya mataba dos pájaros de un tiro.
Pero como siempre, todo tiene sus daños colaterales, y éstos han sido que estas chicas se han quedado sin confesor, que la iglesia vuelve a defraudar a sus pocos acólitos y que una vez más demuestran que si no pueden controlar lo que hacen 4 párrocos, ¿cómo van a controlar lo que hacen 100.000.000 de fieles?. Tienen mucho trabajo por delante los curas que deben controlar a los propios curas, es decir, los asuntos internos del Vaticano, porque de estos casos deben de haber miles y miles. La Santa Alianza -los servicios secretos del Vaticano- deben de ponerse las pilas. Y ya para terminar otra pregunta que me corroe el alma, ¿de dónde saca la iglesia tanta pasta para pagar todo esto?¿son de las subvenciones que les da el gobierno a costa de mis impuesto?. Deberían de dar muchas explicaciones desde la Conferencia Episcopal o desde el propio Vaticano, porque esa duda me abruma. “Laus deo”. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo.

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