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domingo, 12 de abril de 2026

El vende obreros

Otra vez por aquí, después de algún tiempo desaparecido. Está siendo una temporada de post un poco extraña. Escribo unos días, me tiro otros que no lo hago (y no será por ganas, es que no me da la vida), pero cuando vuelvo a escribir, lo hago con mucha ilusión y eso es lo más importante. 
Y hoy vengo fuerte, con ganas y también con mucha vergüenza ajena viendo lo que hacen algunos dirigentes sindicales (no se rían por dios, en España todavía existen estos parásitos sociales, aunque ustedes no los vean ni por error televisivo) en otros países, mientras en el suyo sólo saben recibir subvenciones del gobierno, bajarse a la entrepierna del gobierno para no perder esas subvenciones tan cuantiosas y golosas y no hacer absolutamente nada por el trabajador español. Son de lo que no hay, unos vende obreros de lo más salchicheros y moñas que existen. Pero ellos a lo suyo, que no es otra que ser los alcahuetes del gobierno progre que tenemos la mala suerte de tener, pero sobretodo de mantener con nuestros impuestos. 
Resulta que el sindicalista Pepe Álvarez el líder supremo de ese sindicato conocido como UGT porque de alguna manera hay que llamarlo, se fue hasta Francia a manifestarse contra la subida de las pensiones a los 64 años. Qué gran corazón tiene este tipo, que empatía con los trabajadores galos, pero que poca vergüenza al actuar así. Y lo digo así de claro, sin vaselina y sin arrepentirme. 
¿Por qué en España no lo hace cuando se anuncia que se va a subir la edad de jubilación hasta los 67 años? Pues no lo sé. No sé en qué se basa ese criterio. No sé por qué va a Francia y aquí ni siquiera mueve un dedo. No lo sé. O puede que sí lo sepa, como muchos de ustedes lo saben queridos blogueros. Porque aquí en España, estos sindicalistas de tres al cuarto, protegen al gobierno, protegen a la mano que les da de comer. No hay nada más que añadir. 
Lo más gracioso es que estando su sede al lado del lugar donde podía manifestarse por esa medida gubernamental no va, algo muy difícil de entender, pero muy fácil de justificar como ya ustedes saben. En un país en el cual se puede vivir sin trabajar (véase los sindicatos), en un país en el cual se puede vivir de las subvenciones gubernamentales (véase los sindicatos), un país en el cual sus líderes ganan un sueldazo de aúpa (véase los sindicatos), ese país está abocado al fracaso más absoluto. Los únicos que pueden defender los intereses generales de los currantes ante las imposiciones gubernamentales, son los mismos que están al lado de los más dañinos por el simple hecho de trincar y de no molestar a la mano que le da de comer. Vergüenza ajena es lo que siento aparte del asco que generan. Pero es lo hay Maikel Naig, una democracia sana que permite estos morraleros vividores sigan donde están, cobrando, comiendo buen marisco, salir en los medios para hacer el ridículo junto a cualquier ministro/a de turno para hacer ver que son así de chupópteros y vende obreros. En fin. Entonces, ¿sindicatos para qué?. España, año de nuestro Señor 2026. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo. 
 
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