Hubo un tiempo en que una de las instituciones del estado no paraba de trabajar por el montón de faena que le daba nuestra asquerosa chusma política. A día de hoy, esa misma institución del estado, sigue trabajando sin parar, porque la misma chusma asquerosa anteriormente mencionada, sigue dándoles mucho trabajo. Un sin vivir.
A lo anterior se le suma los gandules come gambas que no han pegado un palo al aire en su vida. Éstos son los conocidos como sindicatos (no se rían por dios, en España todavía existen estos parásitos sociales, aunque ustedes no los vean ni por error televisivo), una especie cada vez más abundante por desgracia en este país de infelices en el que vivimos. Su función no es otra que trincar pasta pública venga de donde venga, para poder sacar pecho al estilo orangután y poder decir que han hecho un congreso para no sé qué, o se han juntado para unas charlas sobre no sé qué (en el fondo quedan para poder comer gambas todos juntos) o simplemente para ir a decir a la puerta de cualquier institución gobernada por el pp, que lo están haciendo mal y tal y tal, y después irse a comer gambas.
La última investigación de esta institución de la que le hablaba al principio y que tiene el nombre de la fiscalía antifraude, es que estos come gambas sin escrúpulos y sin honor, recibieron unos 80.000€ de la Generalidad valenciana para un congreso confederal, que nadie sabe para lo que sirvió, que función tuvo, quién fue, para que se fue y, en definitiva, por qué esa subvención. Lo más gracioso y lo más espectacular, aunque a estas alturas de la mili ya nada me es espectacular ni gracioso, es que esta subvención fue otorgada a dedo por el entonces presidente de la generalidad valenciana Ximo Puig. Pero resulta que en la familia Puig, el dinero público parece cosa de herencia, ya que su hermano también está procesado por estafa y falsedad en subvenciones. ¿La subvención directa como estilo de la casa Puig?. Pues parece un sello de la familia y es más normal de lo que realmente debería ser.
Pero ojo, no se vayan ustedes a equivocar. Todo el que tenga poder, todo el que tenga alcance a un dinero público que ni siquiera es suyo, hará algo parecido, y la hemeroteca tiene casos para dar y regalar, y para este tipo de cosas da igual el color político, ya que el único color que importa es el del dinero. Pena penita pena, como dice la canción nos tiene que dar a los españoles, no ya por ellos, ellas y elles, que al final están cortados todos, todas y todes por el mismo patrón, sino por los españolitos de a pie, que vemos como todo se encarece, todo sube (menos los salarios), todo cuesta más y cada vez nos fríen más a impuestos, como si los que pagamos ya no fueran suficiente para su avaricia desbordada.
Es lo que tenemos, que no lo que nos merecemos. Pero ahí están, y encima se dan el gustazo de criticar a jueces y fiscales porque las sentencias y las investigaciones sobre los que hacen todas estas cosas no les gustan. Pena penita pena, como decía la canción. Mientras los insufribles sindicatos trincando con las manos llenas y sin pudor. Cierre al salir. Entonces, ¿sindicatos para qué?. Todo sigue igual, a pesar del gobierno. España, año 2026. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo.
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