No sé si ha sido por dejadez por otro motivo, pero se me ha escapado esta notica del año de nuestro Señor 2025. Eso sí, es de diciembre. No tengo excusa ni perdón de dios, lo sé y asumo las posibles o futuras consecuencias que esto me puede acarrear. Pero en mi defensa personal e intransferible, diré que uno no puede leerlo todo y menos escribir, sobre todo, porque recuerden que este blog tiene capacidad de aforo limitada, y un servidor tiene vida y muchas más cosas. Es lo único que les puede decir para defenderme.
Aclarado ese punto me pongo manos a la obra para que ustedes sepan de qué lado masca la iguana, aunque a estas alturas de la mili, seguro que no les sorprende nada o casi nada de lo que les colocó en este blog pecador. La noticia no sé ni cómo me ha entrado mientras leía un artículo sobre un libro en Facebook, pero es el remate de la poca vergüenza que este ejecutivo tiene, si es que ha tenido alguna vez vergüenza. Resulta que en el mes de diciembre del año de Nuestro Señor 2025, fue condenado el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, o antes, ya ni me acuerdo ni maldita la gana que tengo de hacerlo. Lo chocante de este tema, es que el BOE publicó el cese de este golfo que era el jefe de los fiscales (¿de quién depende la fiscalía?¿de quién?) y al mismo tiempo (ojo al detalle, porque aquí está lo sangrante) lo nombro presidente y director general de la empresa Tirasa (Tierras Raras, S.A) empresa propiedad 100% del estado español, con un sueldo para este tipejo condenado de más de 550.000€ anuales. Este nombramiento junto con el sueldazo público que conlleva, será para compensarle del disgusto y por lo bien que bajaba la cabeza ante el dios sociata ZPedro, y ya de paso tenerlo contento para que no tire de la manta, no vaya a ser que más de uno en el ejecutivo se haga caquita por lo que este ex fiscal sabe de todos/as/es del ejecutivo y alrededores.
Pues eso es lo que tenemos, que no lo que nos merecemos, aunque muchas veces parezca que así es, porque cabe recordar que cada 4 años la ciudadanía habla, aunque eso no garantice que gobierne el más votado, como demostró ZPedro en las últimas elecciones. Por consiguiente, des hace tiempo, pienso y certifico, que la política española se ha convertido en un redil de sinvergüenzas sumisos, sonde no te premian por hacer bien las cosas, sino por agachar las orejas y por no tirar de la manta en muchos (casi más cada día) casos.
Y después del espectáculo de hoy, refuerzo una antigua convicción: ZPedro puede caerte bien, mal o aún peor que mal, pero él y algún miembro más de su gobierno son unos profesionales. Con todo lo que tienen encima, siguen toreando a la oposición y a todos los españoles por los dos pitones, con total descaro y sin ningún pudor y por supuesto sin la más mínima vergüenza, ni de la barata ni de la torera. Por eso, sólo nos queda aguantar, sólo nos queda ver cómo se premian a los golfos, sólo nos queda tragar porque la liga ya ha empezado, sólo nos queda ver cómo cada día que pasa, las instituciones están cada vez más podridas, pues como dijo alguien hace tiempo: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Todo sigue igual, a pesar del gobierno. España, año 2026. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo.
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