Hoy queridos blogueros y sin que sirva de precedente y si mi permiten la discreta chulería, voy a hablar de los gabachos, esos vecinos norteños tan estupendos que tenemos, pero que también tienen sus rarezas, sus cosillas para hacérselas mirar y a su chusma política que permite que algunas cosas pasen. Eso sí, mano dura contra los golfos y los que provocan disturbios, es envidiable, cosa que en esta España tan salchichera, le falta a algún ministro del interior, por poner un ejemplo clásico.
Pero a lo iba. He estado en estos días en el país vecino. Se lo pueden tomar como una chulería por mi parte como otra cualquiera, el caso es que he tenido que ir por viaje de trabajo. Allí hay prensa también, y en los bares o como se llame allí a los lugares donde se toma café, cerveza y cubalibres, los propietarios de los locales también compra la prensa para que sus parroquianos y los que no lo son (como era mi caso), lean, y ya de paso se informen de lo que pasa por ese país. Pues bien, me encontré un titular que casi me deja patidefuá. El casi es porque no estaba en España, pero me sorprendió. A saber: “La absurda prohibición de las chimeneas en Francia: cuando el humo de la leña se convierte en delito porque no paga impuestos”. Toma del frasco, Carrasco.
Me picó la curiosidad, que quieren que les diga, y ya que estaba tomando un café au lait, se me puso el colmillo goteante e indague en la noticia, es decir, me puse a leer el artículo. Les resumo el contenido, porque saben que este post tiene capacidad de aforo limitada. Les cuento a groso modo: Desde el 1 de noviembre de 2026, en 657 municipios franceses está prohibido encender un fuego en una chimenea de hogar abierto. En la Métropole européenne de Lille (95 comunas, incluida Lille) la medida es permanente durante la temporada de calefacción, ya sea para calentar la casa, como apoyo o simplemente para el placer de unas llamas. La multa puede llegar a 1.500€ (y hasta 3.000 en caso de reincidencia). No hace falta demoler la chimenea: basta con no usarla. Los insertos, estufas y hogares cerrados siguen permitido. No se vayan todavía que aún hay más.
Eric Ciotti lo ha calificado de aberración y de ataque inaceptable a la libertad y al patrimonio inmaterial de los franceses. Su grupo UDR anuncia una proposición de ley para reformar el Código del Medio Ambiente y pide al primer ministro que impida estas prohibiciones y cualquier sanción. El testimonio de un oyente de RMC resume el absurdo cotidiano: un vecino se entera por la radio de que ya no puede usar su chimenea, sin circular previa, en una metrópolis gobernada por gente de derechas (ojo al matiz, aquí en España sería tema en la campaña electoral) que prometía “molestarle lo menos posible”. ¿Desde cuándo el humo de la leña es el enemigo público número uno? Durante siglos, el fuego de leña fue el corazón del hogar europeo, fuente de calor, luz y vida social. Hoy, en nombre de los planes de protección de la atmósfera, un prefecto puede convertir en infracción de quinta clase el simple acto de encender troncos. Vaya, vaya. Y yo pensando que los únicos inútiles legislando estaban aquí. No estamos solos, gran noticia. Todo sigue igual, a pesar del gobierno. España, año 2026. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo.
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