Me tiene fascinado Pedro Sánchez porque supera todo pronóstico. Es un pistolero sin escrúpulos que ha hecho del cinismo un arma política y la maneja con envidiable desvergüenza. Torea por ambos pitones a amigos ruines y a enemigos torpes. Aprende rápido, y creo que va a durar. Sánchez ha conseguido cambiar el estado de ánimo de la izquierda, ha conseguido el objetivo que buscaba con el 'no a la guerra'. No pretendía defender unos principios o unos valores a los que renuncia cuando lo necesita; tampoco liderar un movimiento internacional que dé prestigio e influencia a España. Lo que realmente estaba en su punto de mira era cambiar el estado de ánimo de los votantes de izquierdas, que habían pasado de la incertidumbre a la decepción y acabado en una profunda depresión ante los acontecimientos surgidos en los últimos años y ante los fracasos electorales que parecen no tener fin. Pero al recuperar el lema reciclado de 2003, el líder socialista ha insuflado un poco de adrenalina a los militantes y seguidores progresistas, y eso me fascina, lo convierte en un crack a tener en cuenta, aunque ya sabíamos de su habilidad para decir una cosa, hacer otra, utilizar una cosa en su propio beneficio y por eso es un personaje fascinante, ya que vende a su madre, pero entrega a la nuestra y además nos convence de que es la suya. Caerá solo cuando ya no tenga nada que vender. Genial.
Esto no quiere decir que se vaya a producir un cambio en las perspectivas electorales el próximo domingo en Castilla y León; ni siquiera en junio cuando se celebren los comicios en Andalucía. Pero, por lo menos, esos millones de votantes históricos de las formaciones de izquierdas han encontrado algo a que agarrarse, que les anime a manifestarse en las calles como en la guerra de Irak y que, a lo mejor, les empuje a volver a votar y acabar con un largo período de abstención. Por lo pronto, el eslogan ha eclipsado cualquier otro debate político en España. Y el pasado fin de semana se ha comprobado que la campaña iniciada desde La Moncloa con el "no a la guerra" se ha convertido ya en el eje de cualquier movilización. Las manifestaciones por el 8-M y la defensa de la igualdad de la mujer han dejado el feminismo en un segundo plano para ondear las banderas del pacifismo. Incluso el mitin electoral de Sánchez el pasado sábado se centró en el lema que se ha convertido en el mantra de la izquierda y, sobre todo, del PSOE en sus intervenciones públicas.
Pero ya se sabe que cuando la factoría de contenidos de La Moncloa lanza un mensaje, se pone en marcha todo el aparato de Ferraz, de los ministerios e incluso de los medios de comunicación adictos al sanchismo. Y en esta ocasión han encontrado un buen relato que, además, se ha fortalecido con el cambio de actitud de algunos de los socios comunitarios, que se han sumado a las críticas contra la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán. Los socialistas saben que cuanto más dure el conflicto y peores efectos tenga sobre la economía mundial, mayor éxito tendrá su movimiento del "no a la guerra". Así que, la operación marcha viento en popa. Es un crack manejando este tipo de cosas, ójala fuera lo mismo de crack para gobernar el país, eso ya lo haría un dios todopoderoso. España, año de nuestro Señor 2026. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogueros como yo. Un saludo.
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